Wild Horses – Rolling Stones
http://www.youtube.com/watch?v=KQx6YJnF7t8
En el buro reposan mis lentes para el sol, una revista de señoritas de perfectos traseros y mal comportamiento y una nota de Raquel que me resisto a romper. La mañana esta desnuda e intacta, inamovible, drogada en el esplendor de un sol que algún día nos vio estar juntos. Me resisto a soltar mis cobijas, a llenarme de ropas, a mojar mis ideas. Pero más me resisto a morirme acostado mientras ella impávida nos deja morirnos confiando en un destino que algún día nos junto pero no puede matar nuestros orgullos -al menos no le corresponde a el-.
Desearía dibujar escenarios con mis palabras, escribirlas y que una a una sean fidedignas a los lugares que aun guardan tu olor a pensamiento triste, a silencio enfermo, a ansiedad melancólica. Ser leal a tu belleza, a tus ojos grandes y desconsolados, a tu sonrisa ambigua, a tu cabello rojo asesino y a tu culo indefinido. Describir nuestros tiempos juntos, nuestros vuelos a otros planetas, nuestros juegos sin sentido o nuestras frases de humor negro.
Las calles están llenas de gente que corre sin parar, esclavizan sus vidas como hormigas en búsqueda de satisfacer primarias necesidades llenas de justas razones. El autobús muestra en sus ojos resignación, sueño, desconsuelo, por eso prefiero mirar a los más chicos, aun no entienden la gravedad del asunto y eso les permite ser felices. Crecemos y el universo te llena de una sobredosis de realidad que termina por ser una mierda. No aguanto el cuadro, debo salir de allí.
Caminar solo es el ejercicio más introspectivo de todos, las distracciones desaparecen, la tv, el cine, las revistas, el licor, las drogas, las chicas – o mas bien ellas como objeto de consumo - y todas esas mierdas que inventaron para que evitemos pensar en como nuestros gobernantes abusan económica, psicológica, religiosa y casi sexualmente de nosotros desaparecen. Quedas solo con tus pensamientos y quizás por eso evadimos esos espacios, por que nos caga del susto ver lo que hay dentro. Un infierno envuelto en papel regalo.
De repente estoy en medio de un parque, las palomas se poposean en bolívar mientras la placa a sus pies todavía cree en este país. Las bancas se llenan de ancianos contando historias sin inicio o desenlace claros.
Chiclets, chiclets, cigarrillo – es la consigna que repite sin parar un vendedor que pasa a mi lado.
El mundo en un sitio así tiene la misma melodía de un blues y puedes ver pasar ante tus ojos una gran parte de tu vida. Vivir es una experiencia más compleja del estrecho entendimiento humano. Observo mis zapatos y no puedo evitar pensar todos los sitios que he caminado con ellos, las palabras dichas, los sueños rotos, los adioses sin retorno. Somos victimas de las circunstancias, más o menos activas o pasivas pero al fin y al cabo victimas, desearía escapar del paradigma, ser lo que quiero, no lo que debo.
A unas cuantas bancas cercanas observo la caratula de un libro de Cortázar en manos de una hermosa chica. Sus ojos son negros y profundos, lentes vino tinto con aires de intelectual, bufanda negra con rojo y una sonrisa que baila en sus labios como un buen pronóstico. Desearía decirle que soy lo que ella necesita pero he perdido esa capacidad de mentir que se me daba antes tan natural. No creo ser lo que nadie necesite, una lógica enferma encerrada en floridas palabras que pueden llegar a envolverte. Sus ojos miran los míos y esperan un gesto que haga visibles mis pensamientos hacia ella, dudo, la miro, bajo rápidamente mi mirada y salgo del parque de manera intempestiva. No olvidare su mirada y por alguna razón se que la veré pronto. Algún día espero tener la capacidad de amar a alguien mas…o en su defecto de volver a mentir sin esta culpa miserable…
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